כסא אליהו

De su puño y letra

Lo que escribió tito Isaque

Isaac Garzón Serfaty z”l cuenta cómo hacía las sillas de Eliyahu y cómo las llevaba a las ceremonias de brit milá.

Transcripción del manuscrito original. Se han regularizado las tildes y la puntuación. Las lecturas dudosas están entre corchetes. Los títulos de las páginas 2 y 3 se han añadido para orientar la lectura.

Página 1 escrita a mano por Isaac Garzón Serfaty
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Página 1 · Transcripción

Eliyáhu Hanabí. Zejut Yaguén Alenu

En mi casa, era Eliyáhu Hanabí el Tsaddik que más se mencionaba. En cada oportunidad que viajé a Israel, visité en Haifa la gruta desde la que, se dice, el profeta salió hacia el cielo en un carro de fuego. El lugar es impresionante y la vista que se disfruta es inolvidable.

Tuve el zejut de hacer siete sillas, número cabalístico, o kissé Eliyáhu Hanabí. Cuando estaba en la Isla de Margarita, tenía un amigo ebanista al que le pedí me hiciera una para cuando naciera mi primer nieto. La primera silla la había hecho en Caracas, cuando nació mi hijo Abraham.

Le hice un dibujo para que tuviera idea de lo que se solicitaba y él hizo un dibujo técnico. Parecía que toda su vida había hecho esas sillas. La tapicería le fue proporcionada aparte y las letras las grabó un margariteño copiándolas de unas letras que le facilité.

Aún hoy estoy asombrado de la facilidad con que las mandaba a hacer y me las entregaban en el transcurso de la semana.

Para enviarla a Caracas nunca tuve inconvenientes. Todo el que veía la silla embalaba, la empujaba hacia adelante y ayudaba a esa mitsvá, ninguno era “judío”, a excepción de mi hijo Abraham, que ayudaba a transportarla hasta la empresa que la llevaría hasta Caracas.

Voy a referir los dos casos más importantes ocurridos con los kissé Eliyáhu Hanabí.

El primero fue con la silla que llevé a Miami, para el nacimiento de mi primer nieto, Isaac. La silla estaba preparada y debidamente embalada, esperando el aviso desde Miami, pues Marina estaba dando a luz o que el niño había nacido. El jueves me avisaron y el viernes, por Viasa, llevé la silla al aeropuerto para viajar.

Como era un avión de pasajeros y el volumen de la silla era grande, el capitán dijo que quería verla antes de autorizar el embarque. Yo estaba al lado de la silla, por si tenía que enviarla como carga y no como equipaje. El capitán se acercó, le saludé y le dije que la silla era para una ceremonia religiosa: la circuncisión. Sonrió, me estrechó la mano y dijo: “Súbanla”.

Página 2 escrita a mano por Isaac Garzón Serfaty
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Página 2 · Transcripción

Los viajes a Miami y Maracaibo

Yo llevaba un libro de piyutim en cuya portada estaba R. Itzhak Ben Guialid, y dije: “Con este acompañante y con R. kissé Eliyáhu Hanabí, ¿quién no va a ganar?”.

Al llegar a Miami me la entregaron por una puerta aparte de los equipajes. Al pasar la aduana, el agente que le recibió dijo: “What a chair!”. Le expliqué que era especial para una circuncisión y me dijo con una sonrisa: “Welcome, welcome. Go ahead”.

Al salir del aeropuerto, estaba mi hijo Moisés esperándonos. Me dijo que el niño había nacido. Llevamos la silla a la casa y en su día celebramos la circuncisión.

La silla la donamos a la sinagoga donde Marina y Samuel se casaron. La recibieron con alegría, pues no tenían. Parecía que les habíamos regalado el edificio. Ellos la adornaron con coronas y borlas. Celebran en ella, además de berit milá, pidión habén, bodas y otros actos. Según nos dijeron, en varias ocasiones nos la han prestado para circuncisiones en la familia.

El segundo caso fue la silla que llevamos a Maracaibo, cuando el tercer hijo de Moisés Israel, el de Tita e Iván. Yo la tenía preparada por si era varón. Cuando avisaron llamé a Mercedes que viniera a Porlamar para ir juntos, pues la silla la íbamos a donar en memoria de Tita Mercedes, z”l.

El vuelo salía a las 10 a. m. Llamamos a nuestro chofer, Jesús [apellido de lectura dudosa], para que nos prestara la camioneta para ir al aeropuerto. Él personalmente vino a llevarnos, pues estaba al tanto de las sillas y las veía embaladas en la tienda, a medida que se iban haciendo.

Llegamos al aeropuerto y el vuelo había sido aplazado hasta las 2:30 p. m. [El chofer] nos llevó al comandante de la Guardia Nacional, que era su amigo, y le pidió que nos guardara la silla hasta el vuelo de la tarde.

Como [lectura dudosa] salió para Maracaibo y no se devolvió, el comandante ordenó que la pusieran en el salón VIP y con un guardia en la puerta hasta la hora del embarque. A las dos de la tarde la llevaron hasta el avión, porque la embarcaran primero para que, al llegar a Maracaibo, pusieran encima de todo el equipaje en el camión de descarga, y así nos la entregarían antes.

Después de agradecer a todos los que nos ayudaron, llegamos a…

Página 3 escrita a mano por Isaac Garzón Serfaty
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Página 3 · Transcripción

La llegada y la mitzvá

…Maracaibo, con el tiempo justo. Nos esperaba un chofer con un camioncito, y como tardaban en entregar los equipajes, apenas vi la silla en lo alto del camión, al pie del avión, le dije a un policía que estaba en la puerta de la pista que, por favor, me permitiera recoger esa silla, pues era urgente, pues la estaban esperando para una ceremonia.

El policía llamó a un mozo y le dijo que trajera la silla y me la entregó sin más requisito.

Salimos a toda velocidad hacia la casa y lo más emocionante fue cuando entramos con la silla diciendo en voz alta:

“Zé kissé Eliyáhu Hanabí, zajur le tob…”.

Se oyeron barajot y muchas señoras lloraban de emoción. La satisfacción y la felicidad de la culminación de esa mitsvá es indescriptible.

Es curioso notar que, excepto mi hijo Abraham, todos los que participaron en el transporte y movimiento de las sillas, ninguno era “yudío”, pero “alma de yudío” tenían o la fuerza de la mitsvá los envolvió.

Mi tío Salomón, z”l, me decía, cuando le conté con qué facilidad me las hacían y las transportaban, que muchas personas, con mucho dinero, quisieran hacer esta mitsvá y no se les facilitaba, que yo estaba destinado para hacer eso.

Todas las sillas fueron donadas a nombre propio, de mis hermanos y respectivas familias.

El manuscrito habla de siete sillas, las que hizo él. La lista de la web las recoge junto con las dos que se hicieron con su plano, en Skylake y en Madrid.

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